Una historia por la que Leonardo DiCaprio ha conseguido una nueva nominación al Oscar como mejor actor dramático. Este es un personaje comprometido que abunda en las razones que nos damos los humanos para justificar nuestros actos. DiCaprio interpreta a un mercenario de la compra-venta de diamantes cuyos beneficios financian las cruentas e interminables guerras africanas en las que luchan, contra su voluntad, niños soldado. Hay más de un diamante en juego y eso, el personaje que interpreta Djimon Hounsou, lo tiene muy claro. Ese diamante único, una gema que puede que pase a engrosar la lista de piedras preciosas que traen más desgracias que alegrías, es el pasaporte para conseguir reunir a la familia de un hombre humilde forzado a ser minero. Esta historia, además de ser un interesante drama de aventuras, es un filme que ya le ha traído más que un dolor de cabeza a la industria diamantífera. El gigante de la distribución y comercialización de los diamantes De Beers ha puesto en marcha una campaña para tratar de minimizar los efectos que pueda causar la película sobre el negocio. Se teme que bajen las ventas o que los diamantes africanos queden catalogados como "indeseables". Otro reclamo para la taquilla es Jennifer Conelly, la compañera de Russell en "Una mente maravillosa" se mete, aquí, en la piel de una intrépida y audaz reportera que sigue la pista de la mala praxis de la industria diamantífera.
Flink es un genio que ha inventado una máquina que transforma el agua en comida. Nadie en su ciudad imaginó que un día empezarían a llover hamburguesas.