Linsay Lohan ("Chicas malas") continúa siendo la reina de la comedia adolescente gracias a las jovencitas que quieran verse en la piel de esta guapa y joven intérprete. Aunque uno está tentado de meter todas sus películas en el mismo saco y resumir con algo similar, lo cierto es que la suerte interpretativa de Lohan va fuertemente ligada a los realizadores con que trabaja, así que tendremos que esperar al estreno de "A prairie home companion", de Robert Altman, para verla en plena forma. Así, "Chicas malas" de Mark Waters era una excepcional comedia dentro de su clase, mientras que "Herbie Fully Loaded", "Quiero ser súper famosa" y "Maldito viernes" no resaltaban especialmente entre otros productos de Disney. "Devuélveme mi suerte" se mantiene en la línea de esta última, incluyendo un cambio de corte mágico entre los atributos de los dos protagonistas. Si en "Maldito viernes" Lohan cambiaba su cuerpo por el de su madre (Jamie Lee Curtis), en "Devuélveme mi suerte" intercambia su buena fortuna con el destino del gafe Jake Hardin (el guapo Chris Pine). La película no es mala, simplemente tiene un público objetivo reducido: las jóvenes de 10 a 15 que disfruten soñando con un divertido romance de gran formato, protegido por hadas madrinas y aliñado con multitud de bromas escandalosas, cuando la protagonista deja de ser la chica más afortunada de Manhattan. Es difícil que el público adulto se sienta atraído por una película que, por lo demás, es correcta.
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