Drama danés que compitió con “La vida de los otros” por hacerse con la estatuilla a la mejor película extranjera. Es una propuesta cinematográfica que habla de secretos, de cómo hay que querer a las personas, ser parte de una familia y saber ocultar. Al frente del reparto está Mads Mikkelsen (el malo de la última entrega de James Bond, “Casino Royale”)... pero si alguien imagina que verá una réplica de la saga se equivoca de medio a medio. Mads da vida a Jacob Petersen, un cooperante que vive en India donde trata de ayudar a los niños de la calle. Para tratar de evitar el cierre de su orfanato acepta una donación con condición: acudir a una boda. Ese enlace le descubrirá que tiene que escoger porque la mujer que se desposará forma parte de su pasado. Completa, intensa, emotiva y con pocos gestos para conseguirlo. El guión de Susanne Bier y Anders Thomas Jensen consigue cautivar al espectador con pocas afirmaciones. Basta dejarse llevar por la curiosidad de querer saber qué va a pasar. Es un ejercicio de observación distante que nos pide un poco de paciencia y que nos exige la concentración necesaria para reparar en los detalles en detrimento de los grandes gestos.
Flink es un genio que ha inventado una máquina que transforma el agua en comida. Nadie en su ciudad imaginó que un día empezarían a llover hamburguesas.