Johnny Depp es William Blake, un ser anónimo que no debe ser confundido con el escritor romántico inglés del siglo XIX. Es un hombre muerto, un hombre al que se le ha arrebatado la vida, pero que sigue caminando sobre la tierra sin algo mejor que hacer. William Blake ha sido condenado a muerte y en su huida de tres pistoleros, a través de bosques de un blanco y negro granuloso y de sabor underground, William Blake se da cuenta no de que ha huido toda su vida de sí mismo, sino que nunca ha estado en sí mismo. Poética y misteriosa, hipnótica y algo hermética es "Dead man", de Jim Jarmusch, uno de los mejores trabajos del director de "Flores rotas" y una obra maestra del cine de los años 90 sin ninguna duda. "Dead man" se propone como un viaje al corazón del poeta y del guerrero, a través de un hombre que no aspira a ser ni lo uno ni lo otro, en una lucha íntima personal contada con una pasión extrañamente contenida pero que asoma en cada plano. El largo viaje en tren que inaugura el filme da buena cuenta de las intenciones de Jarmusch y marca el ritmo de la película bajo los acordes de la excelente banda sonora que firma Neil Young. Aunque adentrarse en el territorio western de "Dead man" sea un ejercicio algo árido en ocasiones, Jarmusch consigue trasladar con su película la demolición de una personalidad social y su conversión en un verdadero individuo. El reestreno de este filme es una oportunidad que ningún aficionado a Jarmusch o al buen cine debería dejar pasar: la pequeña pantalla daña especialmente este tipo de películas en que el espectador debe dejarse llevar confiando ciegamente en el director, aprovechando la grandeza y la oscuridad de la sala de cine para permitirse ser atrapado por el espíritu meditativo del filme. "Dead man" debe contemplarse con fe y dejando a un lado el espíritu crítico, de forma que las escasas luces de sus imágenes, su historia descrita a través de una fotografía algo sobreexpuesta, se filtre en el espectador a través de sus poros como una dosis de homeopatía cinematográfica.
Flink es un genio que ha inventado una máquina que transforma el agua en comida. Nadie en su ciudad imaginó que un día empezarían a llover hamburguesas.