El agente del FBI Jake Malloy ha visto a algunos compañeros morir a manos de un asesino en serie de policias. Cuando el homicida mata a su novia Mary, Jake pierde los papeles. Sabe que el asesino ha liquidado a Mary para atacarle a él y, atormentado por su incapacidad para salvarla, el agente se entrega a la bebida. A Malloy se le niega incluso saborear su venganza: la confrontación cara a cara con el asesino de su novia se frustra cuando éste decide acabar con su vida suicidándose.
