Christopher Murdock ha colocado una bomba en algún lugar de la ciudad de Seattle que explotará el día de Navidad. Con sólo 72 horas para localizar la bomba, la policía y el FBI intentan desesperadamente detener a Murdock. Pero éste sigue con su plan diabólico y empieza a matar a agentes del FBI con una serie de siniestras trampas.