En estos tiempos de ansiedades, cuando pocas películas se animan a darnos motivos o herramientas para la meditación, se estrena "Crank", otra producción que no se enfoca en este objetivo. Jason Statham interpreta a Chef Chelios, un hombre al que se le ha inyectado un veneno en la sangre que se activará si su corazón palpita por debajo de cierta velocidad. Así, nos encontramos ante una especie de "Speed" sin autobús, una idea bastante cómica e interesante que sin embargo no llega a reportar mucha satisfacción, debido sobre todo a un montaje confuso y a una dirección no menos errática. "Crank" se convierte en una locura cada vez menos entretenida a medida que el protagonista inventa nuevas formas de mantenerse alterado mientras busca un suero que contrarreste el veneno. A favor de sus responsables, los codirectores y coguionistas Mark Neveldine y Brian Taylor, podemos decir que no resulta fácil, una vez se ha puesto en marcha una idea tan absurda como acelerada, mantener el ritmo y crear interés constante. Se les ve forzados, pero después de todo el paseo, este "Lola Corre" en masculino no es más que otra película de peleas, golpes, carreras y explosiones; la idea original se pierde y lo demás es más de lo mismo.
De Niro y Pacino, dos detectives a punto de jubilarse que van a recibir un último caso, el de un asesino cuyo objetivo son los criminales que han quedado en libertad.