El drama y la comedia siempre han estado presentes en la carrera de Patrice Leconte, al igual que los romances más profundos y los amores más dolorosos. Su más reciente producción, Confidencias muy íntimas no es la excepción... Este filme dramático con tonos de comedia nos transporta al mundo de Anna, una mujer como cualquier otra que busca ayuda en un psiquiatra cuando sufre la clásica “crisis” de los 40 entremezclado con los problemas de la vida conyugal, y de las dudas existenciales que aquejan a casi todos los seres humanos en algún momento de nuestras vidas. Así, Anna toca la puerta de quien “cree” que es un psiquiatra, pero en realidad sólo los espectadores conocemos que se trata de un consejero financiero en lugar de un especialista. Al ver la necesidad inmediata de Anna en contar sus problemas, William Faber decide callar y dejarla hablar, además de que lo que ella le está contando resulta interesante. Con el paso de las sesiones William se siente atraído por las historias y problemas de esta mujer, ya que le permiten acercarse a un mundo que él nunca antes había comprendido. Poco a poco la relación entre ellos se hace más personal e intensa.
Protagonizada por Sandrine Bonnaire y Fabrice Luchini, Confesiones muy íntimas es un drama conmovedor y divertido a la vez. La maestría de Leconte se ve latente en este filme a través de las historias de estos dos personajes, tan reales y cercanos. Recuerdo que un capítulo de la serie Ally McBeal comienza de la misma manera, la abogada de faldas cortas se topa con quien será su futura pareja cuando visita a su psiquiatra y se encuentra con un hombre que cree que la sustituye, pero en realidad es otro abogado utilizando su oficina; él escucha sus problemas y durante un tiempo calla y disfruta escuchando. Por eso, el comienzo no suena muy original, pero a medida que continúa la historia, la originalidad y la espontaneidad aparece a través de los personajes y sus diálogos.
Flink es un genio que ha inventado una máquina que transforma el agua en comida. Nadie en su ciudad imaginó que un día empezarían a llover hamburguesas.