El 8 de diciembre de 1941, los Estados Unidos declararon la guerra a Japón tras el asalto nipón a Pearl Harbor. En los años sucesivos, la fuerza militar USA fue conquistando poco a poco las zonas de influencia estratégica en el Pacífico, en un lento pero constante avance hacía Japón. Durante esta brutal campaña, los japoneses demostraron ser capaces de descifrar los códigos de las transmisiones militares norteamericanas, ralentizando dramáticamente los progresos del ejercito yanky.