Cómo alguien con tan poco talento como Adam Sandler ha conseguido seducir a millones de espectadores en todo el mundo, es algo que escapa al espacio analítico de esta crítica. Sandler protagoniza "Click", y aunque realmente hay poco que añadir sobre este cómico nacido en 1966 que todavía no ha interpretado un papel adulto verosímilmente, la verdad es que lo mejor que proporciona su nueva película es ver cómo abofetea al aun más insufrible David Hasselhoff, en el papel de su jefe. Sandler interpreta a otro padre americano sin tiempo para sus hijos, con problemas en el lecho conyugal y un trabajo problemático; Jim Carrey, Robin Williams, Tim Allen y Nicholas Cahe han dado sus diferentes propuestas al tema, mintiendo compulsivamente, transformandose en ama de llave inglesa o Santa Claus, además de preparar vacaciones con la familia. Ahora, Sandler tiene el poder de controlar cada aspecto de su universo y así poner en orden su vida, a través de un mando a distancia verdaderamente universal. Aunque produce pavor pensar qué haría Sandler con un mando así en la realidad, la película tiene bastante ingenio y bromas durante la primera parte: este tipo de películas suelen partir con una buena idea que raramente explotan del todo. Los problemas de "Click" aparecen en el momento en que el mando comienza a fallar, Sandler pierde el control y las lecciones que debe aprender en su vida se muestran sin entusiasmo, con confusión y con una carga de moralina que contradice todo el gamberrismo e ingenio inicial.
Flink es un genio que ha inventado una máquina que transforma el agua en comida. Nadie en su ciudad imaginó que un día empezarían a llover hamburguesas.