"Cerezos en flor" es un canto a la vida, una película llena de amor y de ternura. Una cinta para hablar después de verla y con la que muchos se sentirán identificados. La historia arranca cuando Trudi se entera de que su marido Rudi sufre una enfermedad terminal. Siguiendo los consejos del médico decide no contarle nada. El doctor sugiere que hagan algo juntos, y la mejor opción es ir a Berlín a ver a sus hijos y nietos. Ya allí se dan cuenta de cada uno tiene su propia vida, y de repente Trudi muere. Rudi se entera, a través de una amiga de su hija, del amor que sentía su mujer hacia él, y lo que dejó atrás para seguir a su lado. Así, promete compensarla por haber desperdiciado su vida y viaja hasta Tokio para acudir al festival de los cerezos en flor, un canto a la belleza. La cineasta alemana Doris Dörrie tiene una forma de trabajar muy personal y queda demostrado en este proyecto. Es un canto a la vida, llena de amor y de ternura. Su fallo, la duración, un problema al que asistimos últimamente los espectadores. Los 90 minutos de duración parece que ya no están de moda.
Flink es un genio que ha inventado una máquina que transforma el agua en comida. Nadie en su ciudad imaginó que un día empezarían a llover hamburguesas.