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(10 comentarios / 16 valoraciones)
Europa. Inglaterra. Londrés. Clase media baja. Gente que hace 150 años habría vivido en la completa miseria. Hoy tienen dinero, viven en un país en expansión, con democracia, de oportunidades, donde los gobiernos potencian a los emprendedores.
Woody Allen retrata perfectamente a la que también es su audiencia. Los europeos creen ser y tener más de lo que realmente son gracias a un entorno tan boyante y a esas fuerzas de la economía que les han hecho escalar puestos en la cadena social.
No os perdáis las conversaciones de dos jóvenes acomodados pero lejanos a las élites burguesas de la sociedad.
Colin Farrell no lo hace nada mal. Le toca sencillamente ser el paranoico introvertido. Ewan McGregor lo borda, lo que pasa que le toca ser el soñador que ni ve que su novia es la más ligera de cascos del circuito teatral de Londres, y cuando lo ve, le da absolutamente lo mismo. Y la novia de Farrell: el pelo de barrio pobre no tiene pérdida.
Una película sencilla, que plantea preguntas sobre el sentido de la vida, en este caso de gente que aparentemente podría llevar una vida normal y tranquila pero que sucumbe ante sueños frágiles y actitudes desarraigadas.
A Woody Allen le faltaron fotogramas al final de la peli, o presupuesto porque el tajo que le pega a la peli al final está para mi gusto poco elaborado comparado con el avance gradual de la trama a lo largo de la cinta. Ya sabéis que los maestros esconden sorpresas, quizá lo hizo con intención...
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