El nuevo "Casanova" es, a pesar del tema central de la película, un film menor destinado a las grandes pantallas, lleno de detalles hermosos pero sin ningún trasfondo. El nuevo "Casanova", dirigido por Lasse Hallström, es una película limpia más en la línea de "Shakespeare in love" que en la película que Fellini ya hiciera antes sobre el personaje. Las intenciones del director son buenas, la imagen es deliciosa, pero parece un despropósito abordar la vida del seductor italiano dejando de lado la pasión, la malicia, e incluso el sexo. Hallström es, no obstante, un director sabio, que ha sabido aprovechar a sus actores para los fines que tenía en mente y hacer una farsa luminosa y divertida, gracias a inteligentes y chispeantes diálogos. Pero no hay en realidad nada demasiado profundo en la recreación de una vida que lleva adheridos muchos temas interesantes. Esta versión de "Casanova" está vacía por dentro, pero viene envuelta en un gran papel panorámico, bello y colorido, que sirve para una tarde de entretenimiento. Cabe por tanto hacer mención sobre todo (más que al trabajo de los guionistas y el director) al director de producción, David Gropman, que junto a la fotografía de Oliver Tapleton han conseguido fotografiar a Venecia como nunca antes se ha visto en cine. El grupo de intérpretes encabezado por Heath Ledger y Sienna Miller, desaprovechada también las posibilidades eróticas entre estos dos gaupos intérpretes, es correcto sobre todo gracias a la labor de los secundarios Jeremy Irons, Oliver Platt y Lena Olin.
Flink es un genio que ha inventado una máquina que transforma el agua en comida. Nadie en su ciudad imaginó que un día empezarían a llover hamburguesas.