Dura, implacable, delicada, impactante, cuidada... hay muchos calificativos para rendir una descripción de lo que se puede ver en esta película. Es un camino a la perdición con un mensaje de futuro que, al contrario de lo que se podría esperar, no está envuelto en un ambiente gris, oscuro, pútrido o depravado. Es una historia de amor, de entrega y de equivocación que acaba por sumir a sus protagonistas en una espiral de placer y adicción absolutamente embriagadora. El amor tiene muchas caras, muchas maneras de presentarse y mil modos de interactuar entre dos personas. En ocasiones el exceso de sensibilidad lleva a un individuo a entrar en caminos equivocados. Es lo que ha buscado reflejar el guión y la dirección de Neil Armfield a partir de la novela de Luke Davies. Abbie Cornish y Heath Ledger dan vida a dos personajes en una de las interpretaciones más comprometidas, delicadas y vívidas de sus carreras. Hay que reconocerles el mérito de asumir una interpretación complicada que exigía poesía. Ledger, antiguo poeta en el filme, es quien soporta el peso de recitar una prosa literaria casi verso. Los amantes del buen cine sabrán reconocer este poema audiovisual que nos llega desde Australia que no es una historia cualquiera.
Flink es un genio que ha inventado una máquina que transforma el agua en comida. Nadie en su ciudad imaginó que un día empezarían a llover hamburguesas.