Han pasado diez años desde que David Trueba dirigiera la divertida "La buena vida", que tiene en común con "Bienvenido a casa" el ser una comedia sobre el paso a la madurez. Si en aquella primera obra como director destacaban sus dotes para el lenguaje cómico basado en el naturalismo, "Bienvenido a casa" nos trae a un director mucho más curtido y afinado. El filme ha recibido el premio del Festival de Cine Español de Málaga a la mejor dirección, pero el premio al mejor guión ha quedado fuera de su alcance. "Bienvenido a casa" destaca precisamente por la excelente dirección de actores y una coreografía magnífica de todos los elementos que componen la película (soberbia fotografía y banda sonora). Sin embargo el Trueba guionista ha cargado sus tintas en la comedia, perdiendo algo de complejidad en el tratamiento agridulce al que esta nueva historia apuntaba. El sentido del humor de "Bienvenido a casa" es exagerado, paródico, aunque se fundamente en anécdotas y planteamientos reales de la vida en pareja. No hay nada que objetar porque las situaciones extremadamente absurdas a las que nos expone esta película provocan ciertamente la carcajada en más de una ocasión. Sin embargo, hay en la historia retazos angustiados y melancólicos que no llegan a cuajar, porque no tienen bastante peso para hacer frente a la risa. "Bienvenido a casa" es una película de actores, con un reparto de lujo que David Trueba coordina a la perfección: Jorge Sanz está en uno de sus mejores papeles, y ha sido un acierto volver a recuperar para la comedia a Echanove y Concha Velasco. Alejo Sauras carga con el papel protagonista con ligereza pero sabiamente. Pilar López de Ayala, magnífica.
Flink es un genio que ha inventado una máquina que transforma el agua en comida. Nadie en su ciudad imaginó que un día empezarían a llover hamburguesas.