Después de hacerlo en "Albino Aligator" de 1996, el actor Kevin Spacey volvió a ponerse tras las cámaras para dirigir esta "Beyond the sea" el año 2004. También escribió, produjo e interpretó al protagonista. Nos encontramos ante otra biografía cinematográfica ("biopic") en la que el protagonista ve su vida desde un escenario, como ocurriera en "De-lovely" y "Llámame Peter", aunque el cantante melódico que protagoniza esta película tiene menos caché y fama que Cole Porter y Peter Sellers. Spacey realiza un magnífico trabajo como actor, superior, pero su trabajo como realizador es extravagante hasta el punto de hacernos dudar de si nos encontramos ante una de las peores "biopics" del año (una cosecha excelente de todos modos para este tipo de producciones) o un filme casi de vanguardia. La película parece girar menos en torno a la figura de Bobby Darin, el corner al que interpreta Spacey, que a la obsesión del director por justificar la elección de su tema y de que él mismo interprete a un cantante que era diez años más joven que él cuando murió en 1973. El personaje de Bob Hoskins, también magnífico, grita en un momento del filme que "Darin nació para interpretar estas canciones", cuando alguien critica que es demasiado viejo. Spacey justifica así su propia elección como protagonista y lo hará durante todo el filme rozando casi la histeria paranoide y creando un extraño círculo vicioso donde la realidad del actor parece mezclarse con la del sujeto de ficción (o viceversa). Es por tanto una experiencia francamente hipnótica, aunque los que más partido sacarán al experimento serán los cinéfilos más interesados en Spacey. Para los demás, el filme puede suponer una experiencia para recordar sin mucho agrado, una película llena de extraños defectos que es difícil de digerir.
La tregua entre el mundo de los humanos y el reino de lo fantástico está a punto de romperse. En estos casos sólo hay una criatura a la que se puede recurrir.