La última incorporación del género fantástico al cine está basada en un poema épico que para nosotros sería el equivalente al ‘Mío Cid’. Se cree que Beowulf, como se le empezó a llamar en el siglo XIX, fue escrito en la primera mitad del siglo VIII aunque la acción que narra se sitúa en los siglos V-VI.
El poema está escrito en inglés antiguo en verso aliterativo. Consta de 3.182 versos y representa alrededor del 10% del corpus existente del verso anglosajón. La obra tiene dos partes: la primera sucede durante la juventud de Beowulf, un guerrero de fortaleza extraordinaria que acude en ayuda de los daneses o jutos, quienes sufrían los ataques de un gigante (Grendel). Beowulf mata a Grendel y se enfrenta a su madre.
La segunda parte de la historia Beowulf es ya el rey de los gautas y pelea, ya anciano, hasta la muerte, con un dragón.
Desde el éxito del Señor de los Anillos los productores de Hollywood se han afanado en encontrar historias de un mundo antiguo cargado de leyendas que permitiese alargar la magnífica recaudación de taquilla del género. Se ha intentado con los Crónicas de Narnjia y ahora llega uno de los proyectos que ha logrado seducir a algunos de los actores más influyentes de la industria.
Rober Zemeckis, el director, ha conseguido contar con Sir Anthony Hopkins, con John Malkovich, con Angelina Jolie y, por supuesto, con Ray Winstone, el protagonista. Winstone, con su apariencia robusta y ruda, difiere mucho del típico héroe hollywoodiense, que suele buscar referentes algo más delgados y de rostros menos rotundos. Sin embargo, se puede decir que Zemeckis se ha esforzado por encontrar un actor que responda a los cánones físicos que imperaban durante la alta Edad Media.
En aquella época la fortaleza era, con frecuencia, la diferencia entre la supervivencia y la muerte y contar con ella suponía tener garantizado un puesto de privilegio. Un rey fuerte tenía garantizado el apoyo y la obediencia de sus súbditos… en cambio, uno débil, tendría que enfrentarse a complots y traiciones que acabarían con sus huesos en la sepultura.
Cuenta el poema que Beowulf cumplió una promesa a la diosa de la oscuridad (Angelina Jolie); yació con ella para que ésta engendrase un hijo. La diosa lo escogió porque a pesar de su juventud era un hombre extraordinario. A cambio, le prometió hacerle rey del reino más magnífico jamás conocido.
En tiempos donde la oscuridad era presagio de peligro, sinónimo de magia y augurio de desgracias… contar con el favor de la diosa que la rige tiene que suponer un auténtico tesoro.