Cuzco, año 2000. Muchos turistas mezclados en la vorágine de al antigua ciudad imperial y sus noches salvajes. Donde antes se levantaban los antiguos templos incas, actualmente construyen discotecas, pubs y centros nocturnos que abren paso a noches de juerga, alcohol, drogas y sexo, que contrastan y conviven con el misticismo de una ciudad milenaria.