Hearst, abogado de 57 años, se dispone a acompañar a su joven y bella esposa a una gala benéfica, de pronto el teléfono suena, el Capitán de Policía Víctor Benezet le pide a Hearst que se pase por allí antes de la fiesta, sólo para aclarar uno o dos detalles de un atestado que el abogado hizo el día antes después de descubrir el cuerpo de una jovencita que había sido raptada y asesinada, la tercera de tal naturaleza en un mes. La visita a la comisaría de policía pronto se convierte en un duro interrogatorio. Hearst se contradice y pasa por alto ostensiblemente aquellas cosas que le molestan. El joven detective Félix Owens, que ayuda a Benezet, cree que el hombre es culpable y no se preocupa en disimularlo.
