Accatone se pasa el día metido en las tabernas, mientras que Maddalena, la mujer con la que vive, debe ejercer como prostituta para poder mantenerle. Un día, Maddalena es detenida y condenada a prisión. A partir de ese momento, Accatone, al que le han quitado su medio de subsistencia, se ve condenado a llevar una vida miserable. Incluso debe pedir ayuda a su esposa legítima, Ascenza, a la que hace años abandonó.