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Ni los intérpretes, ni los directores, ni los guionistas de la saga “A todo gas” han repetido en su puesto en más de una película. La serie cinematográfica más arriesgada y violenta sobre carreras de coches ha cambiado de responsables en cada ocasión para ofrecer más novedades que las meramente argumentales.
Sólo el productor, Neal H. Moritz, se mantiene inamovible en su puesto ejecutivo, desde donde decide qué variaciones va a seguir la serie más veloz del cine. En el haber de Moritz hay éxitos que nos llevan a mediados de la última década, cuando comenzó su trabajo como productor: “Sé lo que hicisteis el último verano”, “Leyenda Urbana”, “Crueles intenciones” y las secuelas de todas ellas, así como “Sweet home Alabama” y “Stealth”, son algunas de las películas de las que es responsable, y que hablan de una marcada orientación hacia el público más joven.
Justin Lin es el joven superdotado que se hace cargo de la dirección de la serie en esta tercera película. A Lin se le conoció en 2002, gracias a su largometraje debut “Better Luck Tomorrow”, una película criminal morbosamente ambigua que pasó con gran éxito por Sundance y San Diego, y que le valió al director una nominación al Premio John Cassavettes de los Galardones Independent Spirit. Lin no sólo dirigió sino que además la escribió, produjo y montó. Ahora coincide con Moritz, otro todoterreno, en un filme que ambos han emprendido llenos de ganas de entretener y sorprender.
El productor Moritz ha explicado que a pesar de lo que le gusta esta serie no quería emprender la tercera parte sin tener algo nuevo que contar. Estando en Tokio conoció el estilo de carreras conocido como ‘drifting’, que centra buena parte de la última aventura sobre ruedas, y pensó que eso, sumado al exotismo y modernidad que el país asiático evoca y a la posibilidad de contar con escenarios bien distintos, podían poner en marcha “The fast and the furious 3”.
Justin Lin es el director perfecto para tal aventura. Nacido en Taiwán, Lin creció en Estados Unidos, juntando en su formación como persona y director elementos de ambas culturas. Lo que más atrajo a este joven director, que tras su ópera prima rodó el drama “Annapolis”, fue la idea de narrar cómo perder el control, aunque sea en un automóvil y sólo en el cine, se está convirtiendo en indispensable en una sociedad que se vuelve neurótica a base de querer tenerlo todo controlado. Lin viajó a Japón para estudiar el fenómeno del drifting, y entender además la mente de los jóvenes conductores que arriesgan su vida por unos minutos de emoción extrema. También el guionista de la tercera película es Chris Morgan, un escritor obsesionado por la serie y por los coches tuneados.
La serie “A todo gas” es en sí misma una representación total de la imagen del ‘rebelde sin causa’. Moritz parece buscar en la juventud, en las caras nuevas que ofrece al espectador con cada renovación de la serie, un condimento a una vida cada vez más formalizada. En esto no podían casar mejor el productor, el nuevo director y el actor que protagoniza la película. Cuando a Lucas Black le ofrecieron el papel de Sean Boswell, lo que más le excitó fue la idea de conducir los bólidos que tendrían en el filme casi el mismo protagonismo que él. Lucas Black acababa de rodar dos dramas y le parecía una idea refrescante heredar el papel que antes había sido de Vin Diesel y de Paul Walker.
Las dos películas anteriores han sido dirigidas por Rob Cohen (“A todo gas”, 2001) y John Singleton (“2 Fast and 2 Furious”, 2003). El primero es un experimentado director de acción, que trabajó en la serie televisiva “Corrupción en Miami” antes de acometer grandes películas comerciales como “Dragonheart”, “Pánico en el túnel” (ambas de 1996) o “Stealth”. John Singleton ha sido el responsable de la reciente “Cuatro hermanos” (2005), de “Boyz n the Hood” (1991) y “Poetic Justice” (1993).