JoaquÃn Oristrell acaba de estrenar su última pelÃcula, "Va a ser que nadie es perfecto", un retrato sobre una nueva forma de mirar la discapacidad en clave de comedia.
-Esta es su sexta pelÃcula como director, ¿hacia donde ha evolucionado tu trayectoria?
Primero, tendrÃamos que ver si ha evolucionado (risas). Esta nueva pelÃcula presenta como novedad, respecto a las cinco anteriores, que he trabajado con un guión que no es mÃo. Además, es de un guionista que ya tuvo mucho éxito con una pelÃcula que se llamaba "Planta cuarta". En este caso, sólo he funcionado como director. En ese sentido, sà serÃa una evolución, porque todas mis energÃas han estado puestas en dirigir la pelÃcula.
-Esta circunstancia, ¿cómo ha cambiado el enfoque de tu trabajo?
Simplemente cuando tú recibes un guión que no es tuyo es como un director de orquesta que recibe la pieza de un compositor, que incluso a veces ya está muerto. Tú interpretas, pones tu punto de vista, te metes en un mundo e intentas traducirlo. Sobre todo intentas empatizar con ese mundo y hacerlo tuyo. Creo que es una pelÃcula muy propia de Albert Espinosa, de lo que él cuenta, pero también tiene mucho que ver conmigo. Encontrar esos ensambles es lo que hace atractivo e interesante este trabajo.
-¿Qué vio en este guión la primera vez que lo leyó?
En la primera lectura pensé que era una pelÃcula divertida, delirante, para reÃrse y pasarlo bien. En segunda, me di cuenta que tenÃa algo muy integrador y bonito: que detrás de un ciego, un sordo y un cojo, o cualquier persona con problemas de discapacidad, hay una persona. Eso es lo que más me gustó. Me encantó esa idea de que todos somos ciegos, cojos y sordos, porque todos tenemos carencias emocionales y sentimentales. A veces somos sordos ante las cosas que tenemos que oÃr, ciegos ante las cosas que no queremos ver, y cojos porque llegamos tarde a muchos sitios.
-¿El tÃtulo de la pelÃcula tiene alguna referencia a "Con faldas y a lo loco" o es casualidad?
No, casualidad ninguna. Es todo intencionado, con premeditación y alevosÃa (risas). Además le venÃa muy bien a la pelÃcula. Desde el primer plano hasta el último de la pelÃcula se intuye porque se dice que "Va a ser que nadie es perfecto", se entiende lo que quiere decir: "no hay nadie perfecto". En el primer plano sale el Rey y en el último sale todo el equipo, es decir, desde el Rey hasta nosotros, nadie es perfecto.
-¿TenÃa claro el casting de esta pelÃcula, con Millán y Tejero?
Lo que tuve claro desde el principio es que para hablar de un tema que, de entrada, es difÃcil y que puede parecer áspero, era interesante buscar personas que cayeran muy simpáticas a la gente y que fueran muy populares. Es decir, cuando en Hollywood van a hacer una pelÃcula sobre un ciego, la hace Al Pacino. O si es una persona con una disfunción cerebral, es Russell Crowe. Si es una mujer con tendencia al suicidio es Nicole Kidman. Entonces, nosotros nos fuimos a nuestros Al Pacino particulares, que son Santi Millán, Fernando Tejero y José LuÃs GarcÃa Pérez.
-¿Cuál fue el momento más duro del rodaje? ¿Recuerda alguna anécdota?
Muchas. Hubo un momento, durante los ensayos, que ellos se disfrazaron de los personajes y salieron a la calle, al metro, al autobús... y prácticamente nadie les reconoció. Entonces, pudieron vivir la ciudad desde sus propias minusvalÃas. En cuanto a momentos duros, nos lo pasamos muy bien y hubo muy buen rollo de rodaje. Eso se ve en la pelÃcula. Pero, fue duro porque fueron siete semanas rodando de las diez de la noche a las diez de la mañana. La pelÃcula pasa prácticamente, el 90%, de noche. Además era verano, con lo cual las noches empiezan más tarde.
-¿Con qué mensaje quiere que salga el público después de ver la pelÃcula?
Sobre todo, con un sentimiento de alegrÃa y optimismo. Luego, el mensaje es ese, que detrás de cualquier persona, ocurra lo que le ocurra, hay un ser humano. Hay que mirar a ese ser humano y no a la discapacidad. No hay que mirar a otra parte cuando vemos a una persona con esos problemas.
