jue 29 dic 6:15 PM
Antes del estreno de 'El código Da Vinci' llega 'El imperio de los lobos', la nueva película del actor francés Jean Reno. En esta entrevista, el actor habla de su personaje en la producción de Chris Nahon, su desarrollo y su postura ante su profesión.
-¿Quién es Jean-Louis Schiffer?
Schiffer está grillado. Es un cabeza loca. Alguien para quien el fin justifica los medios. Su vida no tiene marco, ningún lugar donde refugiarse para recibir calor... En resumen, vive en una camisa.
-Usted leyó la novela antes de trabajar en la película. ¿Alguna vez llegó a pensar, durante la lectura, que Schiffer entrañaba un buen papel para usted?
No, no está tan claro. Porque he tenido demasiadas desilusiones cuando era joven. Esperaba, y al final nada llegaba. Llega un momento en que uno no puede permanecer expectante de forma permanente, y hay que tomar posición para tener tranquilidad de espíritu, sin preguntarse lo que se comerá mañana. Hay que poder vivir la vida en función del volumen de trabajo ― por lo menos cuando éste no se materializa ― con la mayor serenidad posible. Por esta razón leo los libros como cualquier persona.
-Salvo que, actualmente, es usted un motor, y que su nombre le permite que sigan adelante algunos proyectos...
Estoy de acuerdo. Pero he interpretado a muchos personajes de este tipo. Schiffer cuelga un poco del mismo árbol. Aunque no de la misma rama.
-Precisamente... ¿No le hace dudar el tener que asumir nuevamente este tipo de papel?
No, porque Schiffer es un cabeza loca, y no he interpretado muchas veces a tarados de su estirpe. Es un personaje caprichoso, interesante. Si lo comparamos con Niemans, en 'Los Ríos de color Púrpura', se trata de un tipo más huraño, que carga mayor cantidad de miseria en sus hombros. Schiffer tiene barriga, el cabello graso, el sudor excesivo... Con su abrigo ridículo y su camisa de flores, hace gestos. La historia de un personaje como este habría podido desarrollarse en México. Salvo que ocurre en París, bajo la lluvia. Es la firma de Chris. Todas estas cosas revelan su universo.
-¿De qué forma se ha acercado usted al personaje?
Lo importante es de dónde viene Schiffer, más que sus actos. Su origen produce una forma, y por ende la interpretación. Así es como lo he visto. Cuando empezamos los ensayos tomé una dirección y también ciertas decisiones. La lectura es el momento ideal para encontrarse. Luego viene el realizador y corrige, el compañero comete un error... Esto permite centrarse y sobre todo ver lo que no se puede hacer. Estas sesiones revelan a los directores: algunos tienen miedo, otros están tranquilos y firmes. Todo depende de su madurez, de su punto de vista, de su relación con los demás. Los realizadores a veces son complicados por razones que los actores no entienden. No tenemos las mismas angustias, ni las mismas necesidades de seducción.
-Precisamente, ¿Qué tipo de director es Chris Nahon?
Sus silencios y su parte testaruda lo hacen parecerse a Luc Besson. Chris se estriba en la imagen. Él, que no tiene costumbre de trabajar con “peces gordos”, ha aprendido en esta película. Era difícil para él. Sin embargo, ha sabido encontrar su velocidad de crucero. Chris no es un director fácil, pero sabe lo que quiere y se conoce perfectamente a sí mismo. Es un pecador que conoce sus pecados. Eso es lo que le salva.
-Chris Nahon compara a Schiffer con un halcón. ¿De qué forma ha utilizado usted este dato?
Es el viejo método del Actors Studio. ¿Qué animal sustituye al personaje? Por su forma de atacar, de moverse, Schiffer es un halcón.
-¿Se trata de uno de sus rodajes más duros?
Sí. Mucho más duro que el de 'La Pantera Rosa', por ejemplo. El rodaje del 'Imperio de los Lobos' es polvo, piedras, lluvia, noche, frío... Salvo en Turquía, donde hemos rodado en una región espléndida, Capadocia.
-¿Cómo explica usted que le propongan a menudo papeles de poli?
Creo que se trata de una cuestión de autoridad. Cuando digo “¡No te muevas!”, el tipo no se mueve. Pero también me proponen muchas veces papeles de gilipollas. Como en 'Los Visitantes' o en 'La Pantera Rosa', donde interpreto personajes más sentimentales. En realidad, puedo encarnar a la autoridad dura, o bien al gilipollas sentimental (risas).
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