-¿ConocÃa a Eric-Emmanuel Schmitt antes de hacer la pelÃcula?
Personalmente, no. HabÃa leÃdo algunas de sus novelas y habÃa visto "El visitante" en el teatro con Maurice Garrel y Thierry Fortineau. Me habÃa gustado mucho, y los actores estaban impresionantes.
-¿Qué le pareció esta historia?
Con el personaje de Odette tuve una corazonada. Me encantaba la idea de que fantaseara con su vida. La parte de comedia visual también me atraÃa, aunque, esta parte al final se redujo bastante. También me llamaba trabajar con Albert Dupontel.
-¿Cómo definirÃa a Odette?
Es una mujer que no se parece a nadie. Es un personaje altruista, generoso, que sufre por los demás. Forma parte de esas personas que tendemos a menospreciar. Para mÃ, Odette es familia de Yoyo en "Como en las mejores familias" y de Louise en "Las hermanas enfadadas". Al mismo tiempo, me hace pensar en las heroÃnas de las pelÃculas de Pagnol, que también tenÃan esa candidez. A pesar de todo, ella tiene los pies en la tierra aunque su vida no es fácil. No tiene una vida gris, sino que está llena de color. Tiene la capacidad de ver siempre el lado bueno de las cosas y ver la vida de color de rosa.
-¿Cómo se metió en la piel de Odette?
Primero, repitiéndome que era una mujer que no es nada, pero que a la vez lo es todo. Luego, cuando ensayaba los bailes ya me parecÃa ver a Odette volando. Lo último fue encontrar una silueta divertida que fuera graciosa e inesperada. El abrigo, la bufanda, el peinado…
-¿Qué pasa cuando conoce a Balthazar Balsan, su autor favorito?
Es la parte más cómica de la pelÃcula. La primera vez que le ve, no es capaz de expresarse. Luego se avergüenza de no haber encontrado las palabras. Hay algo en ella un poco desconcertante, y poco a poco tendrá que coger fuerzas y armarse de valor. Baltasar es todo lo contrario de Odette. Viven en mundos distintos. SÃ, son la optimista y el pesimista. A veces, los opuestos se atraen.
-Es la primera vez que trabaja con Albert Dupontel. ¿Qué clase de actor es?
Lo encuentro gracioso e interesante. He visto todas sus pelÃculas y tengo ganas de ver la próxima. Comprendió perfectamente el pesimismo de su personaje. Él tiraba hacia el gris, lo que me hacÃa tirar más hacia el color.
-¿Cómo era la sensación de volar?
Fue impresionante, porque estábamos a –1 grados y yo estaba a 28 metros de altura en una grúa inmensa desde la que veÃa toda la ciudad de Charleroi. No habÃa ningún truco, estaba realmente en el aire, colgada de un arnés, y en Bruselas, me metieron en una especie de cesta de globo.
-¿Qué pensó al ver el resultado final?
Eric-Emmanuel Schmitt ha hecho la pelÃcula que realmente querÃa hacer. Se entregó por completo. Me alegro mucho de haber hecho esta pelÃcula.
