El director Jeff Wadlow y el productor Beau Barman son los encargados de "Cry Wolf", un nuevo thriller juvenil que llega a las pantallas este viernes 26 de enero.

-¿Cómo tramasteis el concepto de "Cry Wolf"?, ¿Os inspirasteis específicamente en el thriller?

JW: Realmente no, de hecho al principio íbamos a adaptar una obra para un concurso. Pero la semana en que teníamos que entregar un borrador, el escritor se echó atrás y perdimos los derechos. Con el tiempo corriendo, tuve la idea del "club de los mentirosos" que provoca la ira de un asesino real cuando fingen haber sido testigos de un asesinato.


BB: Algo parecido a "El club de la lucha", pero con mentirosos.


JW: Al contrario que otros participantes que al menos tenían un borrador ya escrito, Beau y yo tuvimos solo dos semanas para escribir una película completa partiendo de cero. Para el concurso rodamos una presentación de 5 minutos y los jueces la dieron como ganadora. Entonces comenzó el verdadero proceso de hacer la película. Nos aconsejaron que hiciéramos a los personajes más jóvenes y que sacáramos la acción de Los Ángeles. Aunque nos costó meses pensar como cambiar eso y mantener el núcleo de la historia, pronto estuvimos de acuerdo en que era lo más adecuado.


BB: Jeff quería jugar con la idea de una relectura moderna de la fábula de Pedro y el lobo de Esopo. En principio los protagonistas eran veinteañeros y vivían en Los Ángeles. Aunque la ejecución del guión original fuera imperfecta, estábamos apasionados con la idea de contar una historia sobre mentirosos y explorar el tema. Doug Liman, el productor ejecutivo, sugirió la idea de que lo ambientáramos en un instituto.

-Hay bastantes sorpresas en la película. ¿Cómo trabajasteis en ellas, las pensasteis y luego escribisteis alrededor de esas ideas?

JW: Algunas si que fueron concebidas de esa manera. Lo hicimos imaginando en donde queríamos estar en cierto punto de la historia, y maquinando sobre ello hacia atrás desde ahí. Pero otros giros en el guión surgieron al mismo tiempo que íbamos escribiendo, intentando llevar el guión hacia un lado solo para descubrir que tenía más sentido hacerlo en la dirección opuesta. En todo caso escribimos el guión con la idea de que al ver la película una segunda vez todo siguiera funcionando.

-La película ocurre en un escenario tradicional para un thriller, un instituto. ¿Rodasteis en un verdadero instituto?

JW: Rodamos en Richmond, Virginia. En términos de producción, encontramos allí todo lo que necesitamos. La Oficina de Cine de Virginia y la gente de Richmond nos ayudaron en todo. Nos dieron comida, donaron suministros, hicieron posible cosas que con nuestro presupuesto hubieran sido imposibles, y en las localizaciones nos invitaron a sus propiedades y dejaron que invadiéramos sus vidas para que esta película fuera posible, sin queja alguna.


BB: Hicieron de todo para ayudar a un chico local a hacer las cosas bien. No podemos esperar para hacer más películas allí. Su centro de producción es increíble, tiene un gran equipo de gente. Nuestra jefa de producción y de exteriores hizo un trabajo tremendo, y la Comisión de Cine hizo de todo por nosotros. Además hay un equilibrio entre ambientes rurales y la gran ciudad y las facilidades que eso ofrece.

-¿Cuales fueron los mayores desafíos una vez que estabais inmersos en la producción?

JW: El mayor problema para mí como director era como continuar siendo creativo, dados los aspectos logísticos a los que me enfrentaba. Nos pusimos a rodar un guión que la gente de Universal había estimado que costaba convertirlo en una película de 15 a 20 millones de dólares, con 1 millón de presupuesto. Al no tener margen de error, planeábamos cada escena hasta el último detalle con el editor, Seth Gordon, y con la supervisora de guión. Por suerte o por desgracia, depende de como lo mires, algo salía mal casi cada día. Estos problemas hacían que tuviera que corregir el plan del día e improvisar, pensando maneras de simplificar escenas, combinar decorados, o simplemente pensar en nuevos ángulos de cámara., esto también mejoró muchas cosas de la película. En esos momentos intentaba alejarme y pensar que querría yo ver si fuese el espectador, en contraste con lo que podría yo querer como director.


BB: El no tener dinero fue el mayor desafío. Durante la preproducción, mi mensaje en el contestador era "Hola, soy Beau Bauman, si llamas para pedir más dinero, la respuesta es no". Hubo un desastre diario y crisis en la organización. Esto incluye un helicóptero con la cámara sin montar correctamente, que se queda sin gasolina enfrentándose a una tormenta, el único día que el piloto estaba disponible, electricidad que fallaba cada vez que encendíamos las luces para rodar en la piscina, llevándose la mitad del día, buscar los focos que usan los bomberos, que resulta que solo fabrican tres compañías en el mundo, trabajar cerca de un huracán, cambiar todas la previsiones por las tormentas eléctricas, o porque los actores no estaban disponibles, y la lista es interminable.

-¿Qué papel tiene el email en la historia?, ¿es una motivación nueva para un thriller?

BB: Nuestro asesino tenía que amenazar a los chicos de alguna manera, pero las cartas collage con letras recortadas de periódicos y las llamadas con distorsionadores de voz parecían muy pasados de moda. Así que nos preguntamos, y ahora qué, y nos fijamos en la forma en que nos comunicamos hoy en día.


JW: Hay algo indudablemente que da miedo de internet, los chats, la mensajería instantánea, etc. Nos estamos familiarizando tanto con ello, que no pensamos que al final del día no sabemos con quien hemos estado hablando, quienes son, asusta un poco.


BB: Al desarrollar el guión, nos dimos cuenta qué era lo que funcionaba y seguimos en esa dirección, como el tema de las cámaras de los móviles.

-¿Qué deben esperar los espectadores de esta película cuando se sienten a verla?

JW: "Cry Wolf" juega con algunas convenciones establecidas del género pero espero que el público vea el enfoque como algo fresco.


BB: La película debería mantenerlos con la intriga e imaginando teorías de principio a fin. Esperen lo que esperen, mi mayor esperanza es que se sorprendan al final.