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En agosto de 2003 se estrenó “Piratas del Caribe”, una película que volvió a poner a los piratas en la cartografía de los mares cinematográficos. Tres años después, exactamente el 11 de agosto de 2006, se estrenará su primera secuela, que arrastra el siniestro subtítulo “El cofre del hombre muerto”.
El éxito inesperado de aquella película de Disney Pictures, asociada a Jerry Bruckheimer films, propició casi de inmediato la preparación de otras dos películas. La fórmula era sencilla, pero exacta en los elementos que la componían. La aventura clásica de piratas, desaparecida hacía tiempo de nuestras pantallas, recibía una dosis gigantesca de humor posmoderno, que un reparto elegido con mucho acierto se encargaba de hacer visible y atractivo.
La génesis misma de la serie es una de las curiosidades recientes del cine estadounidense y de la compañía Disney, que en sus momentos bajos como productora ha sobrevivido, como entidad comercial, gracias a la explotación de sus parques temáticos. “Piratas del Caribe” es la única película que ha surgido de una atracción, del mismo nombre, existente anteriormente en los parques Disney, cuando el proceso habitual es crear las atracciones de las películas de más éxito.
Un peripatético Johnny Depp, oscuro a la vez que cómico, interpreta al principal protagonista de la saga. Su elección para dar vida a Jack Sparrow fue, en la primera película, el enganche comercial para un espectro de espectadores muy amplio, que valoran al intérprete en sus diferentes facetas. Depp ha trabajado con directores independientes de la talla de Roman Polanski, Terry Gilliam, Jim Jarmusch y Sally Potter, es el muso de Tim Burton desde “Eduardo Manostijeras”, y a la vez ha participado en filmes ampliamente comerciales como “Chocolat” y “Don Juan de Marco”.
El capitán pirata Jack Sparrow tiene los peores defectos de los piratas, es sucio y egoísta, poco confiable y rastrero, pero el personaje ha sido creado para sorprender, y la actuación de Depp lo completa hasta convertirlo en un pirata atípico, encarnación perfecta del espíritu de la saga. Tras el estreno de “Piratas del Caribe: la maldición de la Perla Negra”, la prensa especializada y los espectadores coincidieron en alabar a este Jack Sparrow, mezcla extraordinaria entre la figura arquetípica del pirata y la estrella de rock en decadencia, más cobarde que aguerrido, ambiguo en lo sexual, y sorprendente en todo caso.
Aunque remozada y actualizada en su humor autoparódico, la serie fue concebida al uso de los filmes clásicos de aventuras: la saga no está numerada, sino que cada film tiene un subtítulo que lo convierte en una aventura independiente; los personajes se mantienen de una película a otra, a excepción de los villanos; y los elementos históricos y de género, la aventura pirata en el siglo XVIII, se conjuga con imaginativos raptos de magia. Hasta el momento es la reencarnación más directa del espíritu de los filmes de “Indiana Jones” realizados por Spielberg en los años 70 y 80. “Piratas del Caribe” será también, por el momento, una trilogía. A “La maldición de la perla negra” y “El cofre del hombre muerto” seguirá “Piratas del Caribe: En el fin del mundo”, cuyo estreno se prepara para 2007.
La tercera parte, igual que las dos anteriores, contará con un equipo fiel al proyecto. El director Gore Verbinski, autor de “The mexican”, no ha dejado escapar la responsabilidad de tripular esta gran nave, a pesar de haberse dedicado en el ínterin a dirigir “El hombre del tiempo”. Igual ocurre con los guionistas de la serie, Ted Elliott y Terry Rossio, colaboradores en filmes como “Aladdin”, “Shrek” y las dos partes de “El zorro”. Aunque Geoffrey Rush se ha caído del reparto, algo que supuestamente ocurrirá con el villano de la segunda película (Bill Nighy, de “Love Actually”), se mantienen también firmes en sus posiciones los actores Johnny Depp, Orlando Bloom como Will Turner, Keira Knightley en el papel de Elizabeth Swann y Jonathan Pryce como su padre, así como Jack Davenport interpretando al engreído y torpe Norrington.
Como mínimo, tenemos otro año de disfrute pirata, al mando de un capitán y con una tripulación que se ha mostrado muy capaz de enfrentarse a cualquier reto.