Secuela de la exitosa "28 días después" que se ha encargado de dirigir el español Juan Carlos Fresnadillo. En esta ocasión asume un reto doble: continuar la estela de un éxito y dirigir a un equipo internacional en el que figuran actores y técnicos de primer nivel. Es un proyecto de altura en el que se han embarcado, entre otros, nombres de peso como Andrew Macdonald, Allon Reich, Danny Boyle y Alex Garland. El virus de "28 semanas después" es una mutación más potente del microorganismo psicológico que acabó en la cinta anterior con miles de vidas. Es precisamente el componente psicológico de éste el que convierte al virus de estas películas en algo aterrador. No se trata de matar para alimentarse, como ocurriría con los vampiros y otros seres sobrenaturales, sino el asesinato como una especie de mensaje genético que se tiene que cumplir hasta que se acabe la propia vida. Es un virus que convierte al hombre en un ser que cumple una función como otros seres vivos, en un espacio temporal reducido, pero que no busca la perpetuación de la especie sino la destrucción total y definitiva. Terrorífica y más violenta que su predecesora, "28 semanas después" es una buena película dentro de su género solo recomendable para los acostumbrados ojos de aquellos que disfrutan con este cine. La música y el estilo visual hacen honor a Danny Boyle pero el filme demuestra el desarrollo independiente de Fresnadillo en esta producción.
Flink es un genio que ha inventado una máquina que transforma el agua en comida. Nadie en su ciudad imaginó que un día empezarían a llover hamburguesas.