Este viernes 15 de septiembre se estrena "Salvador", la nueva pelÃcula de Manuel Huerga sobre la última vÃctima del garrote vil. El alemán Daniel Brühl interpreta este filme junto a Leonor Watling, Tristán Ulloa, Ingrid Rubio y Leonardo Sbaraglia.
-"Salvador" ha sido un proyecto de encargo del productor Jaume Roares ¿por qué elegirla como tu segunda pelÃcula?
¡Porque encargos asà no se le presentan a uno todos los dÃas! Además, es una historia que, a pesar de ser un encargo, me implica y me toca directamente porque tenÃa 17 años cuando ocurrió. Por lo tanto, recuerdo lo que me marcó y el "shock" que supuso, por ejemplo, darme cuenta del paÃs en el que vivÃa.
-O sea que podrÃamos decir que sólo 'comenzó' como un encargoâ¦
SÃ, el proyecto nació como un encargo. Pero después he ayudado a hacer realidad el sueño de Jaume. Fue él quien me encargó esta pelÃcula y es él quien desde hacia tiempo querÃa llevarla al cine.
-No hay muchas pelÃculas sobre esta etapa de la historia de España, ¿te asustaba arriesgarte con este proyecto?
No más que cualquier otro proyecto en el que lógicamente uno tenga la responsabilidad de dirigir. El riesgo no viene dado por el tema sino por el proyecto en sà mismo. Llevar a buen puerto un encargo y hacerlo bien. Por lo tanto, implica meterse de lleno. Eso, más que un riesgo, es un reto y, como cualquier otra cosa que he hecho, la tomo con la máxima seriedad. Aunque esta pelÃcula tiene ese valor añadido de que está hablando de nosotros, de nuestra historia y nuestro pasado reciente. En este sentido, creo que era una pelÃcula necesaria.
-¿Cuál es tu interpretación del personaje? ¿Qué visión quieres transmitir a los espectadores?
Sobre todo la normalidad, es decir, que Salvador no era ningún santo ni tampoco un mártir. Era una persona joven, normal, bastante simpático, carismática, que le gustaba vivir la vida y disfrutarla como todos los jóvenes. En este sentido, no tiene nada de especial, era uno más de un grupo de inspiración anarquista que tomó la opción de coger las armas para expropiar el dinero de los bancos y ayudar a la lucha del movimiento obrero. Este es el perfil de Salvador como personaje polÃtico. Las cosas fueron de tal manera que después de bastantes actuaciones, la policÃa se puso en marcha para acabar con el grupo. En una emboscada durÃsima, en la que hubo fuego cruzado, resultó muerto un policÃa. Circunstancias que ahora todavÃa están sin aclarar. Malherido, fue encarcelado y se le acusó de este asesinato y se le sometió a un consejo de guerra sumarÃsimo. Mientras está en la cárcel, ETA atenta contra el Almirante Carrero Blanco, que en aquel momento era el Presidente de Gobierno y el sucesor de Franco. Después de este golpe tan fuerte, el Régimen tiene que demostrar firmeza. AsÃ, encuentran a la victima perfecta, al cabeza de turco perfecto en la cárcel. Sin quererlo ni beberlo, sin tener nada que ver con el atentado a Carrero Blanco, Salvador es condenado a muerte y ejecutado el 12 de marzo del año 74. Esta es la historia que hemos plasmado. No la he vestido de ninguna manera tendenciosa. Simplemente contando la verdad de lo que ocurrió y esto es lo que explica la pelÃcula.
-¿Y Daniel Brühl fue la primera opción desde el principio para interpretarlo?
Daniel fue efectivamente la primera opción, aunque tardó bastante en decirnos que sÃ. No porque no le gustase el proyecto sino por todo lo contrario. VeÃa que era un proyecto muy comprometido. Como sabréis, es un actor de padre alemán, pero de madre catalana. Lógicamente tenia que pensar muy bien cuál iba a ser su primer paso en el cine de nuestro paÃs. Al principio le daba mucho respeto porque trataba de una historia polÃtica, donde muchos personajes que aparecen en la pelÃcula están vivos todavÃa. Por lo tanto es una historia que está muy presente en la memoria de la gente. Lo veÃa como un reto con mucho compromiso, pero fueron pasando los meses y pudimos afinar el guión antes de que él lo leyera. Además, por su parte también empezó a informarse con el material que le enviamos e incluso con su propia familia que, según cuenta él, influyeron bastante en aconsejarle que era un buen proyecto y una buena entrada en el cine español.
-El drama social y la comedia son los principales géneros del cine español, ahora que se estrenó "Alatriste", ahora llega "Salvador" y próximamente otras como "Los Borgia" y "El perfume", ¿crees que el cine nacional está empezando a vivir un momento más dulce y arriesgado?
Quiero pensar que sÃ, pero lo que pasa es que para decir que sà se tiene que estar demostrando continuamente. Ojalá lo sea. Puede ser que solo se trate de una racha de vientos buenos y positivos. Lo que es importante es que en este paÃs se consolide una industria y una profesión y que las pelÃculas interesantes no sean excepciones. Debe haber una producción regular de pelÃculas competitivas que tengan las cualidades necesarias para ser internacionales. Los problemas que tiene nuestro cine son, en la mayorÃa de los casos, que se consume en España o apenas sale. Si no se rompe ese cÃrculo, difÃcilmente la industria de este paÃs podrá aspirar y ser más ambiciosa. Hay que pensar en grande. Los inversores, las compañÃas, los bancos⦠todos los que apuestan de alguna manera tienen que invitar a participar a muchÃsimos más agentes de la industria. Los que tienen dinero, por ejemplo, que apuestan más por las inmobiliarias, podrÃan aportar una parte de ese dinero al cine español. Lo que le falta al cine nacional es subir un poco el listón en cuanto a medios y recursos, en cuanto a profesionales, y, sobre todo, en regularizar el trabajo, el oficio del cine.
