Julia Solomonoff dirige 'Hermanas', un drama co-producido entre Argentina y España que cuenta con las actuaciones de Ingrid Rubio y Valeria Bertuccelli. El filme se estrenó en España hace unas semanas tras su paso por el festival de Sundance.

-Si bien 'Hermanas' no trata sobre la dictadura, sí la utilizas de fondo para contar tu película, ¿cómo surgió este proyecto?

Yo estaba viviendo en Nueva York, empecé a escribir la historia para una clase de guión, era la historia de dos hermanas muy diferentes a través de los años, desde la niñez a la adultez, y cómo esas diferencias, que en una democracia podían ser menores, en una dictadura podían significar la vida o la muerte.

-¿Qué sensaciones deseas transmitir al espectador?

Me gustaría que el espectador suspenda por un momento sus preconceptos y se ponga en la piel de los personajes, se deje llevar por sus contradicciones, sus complejidades, sus miedos, culpas y pasiones. Es una película emocional, en la que es mas importante la empatía que el juicio a los personajes, porque creo que esa es la función máxima del arte: tender puentes entre gente dispar, a través de culturas, países y generaciones.

-También podríamos decir que con el filme denuncia las atrocidades que se cometieron a lo largo de la dictadura argentina, ¿ha contado con algún apoyo en particular para contar la historia?

No a nivel institucional, aunque no lo busqué tampoco, porque me parecía importante relacionarme a nivel personal. Conté con las historias, las emociones y confesiones de gente que sin conocerme, pero con una necesidad muy grande de hablar, me abrían sus historias mas intimas, y yo sentía una gran necesidad de escuchar también.

-'Hermanas' es tu primera película como directora, después de haber trabajado como ayudante de dirección para realizadores como Walter Salles o Isabel Coixet, ¿cómo has vivido la experiencia?

Por más que hayas trabajado con grandes directores, como Walter, Isabel o Carlos (Sorin) hacer tu primera película es saltar al vacío... Eso si, me ayudó recordar momentos, conversaciones, reconocerme en situaciones en las que los había visto a ellos y resignificar sus decisiones... Es un lugar muy complejo el del director y muy vulnerable. Ellos me ayudaron mucho para que yo pudiera hacermi primera película, han sido muy generosos.

-El nuevo 'cine de mujeres' (llamado así en los últimos años) se realiza principalmente en Latinoamérica, ¿Por qué crees que ahora las mujeres están comenzando a contar sus historias poniéndose detrás de las cámaras?

Creo que es un fenómeno natural, efecto de la (muy tardía) democratización del cine. Al menos en Argentina, el cine no solo era machista sino muy verticalista y hermético (no en los contenidos, sino en el acceso al trabajo, al saber, a los oficios, a la posibilidad de dirigir). El regreso de la democracia (hace ya 20 años) y la reapertura de las escuelas de cine, sumado al surgimiento de nuevas tecnologías digitales, que son mas accesibles no solo económicamente sino también técnicamente, trajo una nueva generación, que ahora esta madurando y dando frutos...

-¿Te costó mucho en tu caso llegar hasta esta primera producción como directora?

Si, fueron años. Pero en esos años fui haciendo cosas muy interesantes, que me prepararon mejor y creo que hicieron una película mas madura. Yo regrese a la Argentina en 2001, con el guión listo para empezar la producción, el país estaba en llamas y no fue posible... Walter me llamó y me pase un año y medio en esa increíble aventura que fue 'Diarios de Motocicleta'... Y creo que esa experiencia sumó mucho a la hora de hacer 'Hermanas'... Es raro, porque hacer una película es una combinación de persistencia (y hay una delgada línea entre ser persistente y obcecado), esfuerzo, pero también de reconocer el terreno y saber que si la corriente está en contra, no por matarse remando uno va a llegar, a veces hay que hacerse a un lado hasta que amaine... Seguir caminando sin prisa y sin pausa y probar otros caminos.

-¿Estás trabajando en algún nuevo proyecto?

Si, claro. Eso una lo lleva en la sangre, los proyectos se amontonan en la cabeza y los cajones, y finalmente ganan aquellos que persisten, aquellos que luego de meses o años, siguen manteniendo su intensidad. Ahora, por ejemplo, mi pregunta es ¿qué diferencia a una niña de un niño? Cuando es ese momento en que uno adquiere o define su género. Y qué pasa cuando la naturaleza no es tan clara, cuando la naturaleza es ambigua, ¿quien decide? ¿La ciencia? ¿Los padres? Porque el niño no puede decidirlo y el género es algo tan imprescindible, tan ineludible para la identidad... No podemos hablar en neutros, siempre somos ella o el (al menos en nuestra lengua). Dicho así, suena mucho más abstracto de lo que será la película, pero así es como empiezan para mí los guiones, con una mezcla de preguntas y recuerdos.