"Los Borgia", la gran súper producción española, que se estrena este viernes 6 de octubre está protagonizada por Sergio Peris Mencheta. El actor se pone en la piel de César Borgia y, en esta entrevista, nos da su visión sobre su personaje y este ambicioso proyecto cinematográfico.

-Personificas a César en la nueva película de Antonio Hernández, cuéntanos cómo llego este personaje a tus manos.

Esta propuesta cayo en mis manos el año pasado, en junio. Entonces, estaba haciendo teatro en Madrid, en el María Guerrero. Antonio todavía no estaba en el proyecto. Me propusieron hacer César, pero no me dieron el guión. Sólo me dijeron César Borgia, y empecé a estudiar. Dije que sí con los ojos cerrados. Se lo comenté a mi padre, y él me contestó: "Sí, hazlo". Comencé a leer las crónicas, y me acuerdo que estaba en el camerino del teatro y, entre escena y escena, me apasioné con este personaje. Leí varias novelas, pero, me quedo con la de Vázquez Montalbán "O César o nada". Fue en la que más reflejado vi a César y donde realmente me enamoré del personaje. Me hice todo el periplo por Viana, que hizo él por España. Incluso estuve en su tumba. Tres meses después me llegó el guión, con lo cual tuve tiempo de empaparme de César antes de leerlo. Empecé a trabajar sobre el personaje que estaba en el guión. La verdad es que este año ha sido para mí muy intenso, por ir de la mano de este personaje, al que la historia le debe una. De hecho, todavía lo tiene mal enterrado en Viana.

-¿Cómo ha sido la experiencia de participar en este proyecto tan costoso?

Prácticamente había una parte que ya estaba hecha: meterte en esas ropas, que eran increíbles; subirse a ese caballo y estar en esas localizaciones, al final, sólo tienes que decir el texto. Yo siento que lo único que hacía falta es que hubiera buen rollo para trabajar a gusto, y eso lo puso Antonio. Él creó en el rodaje un ambiente fabuloso, y gracias a eso esta película es lo que es, porque podría haber sido una cosa muy diferente. En mi opinión, es muy difícil hacer cine y una buena película. Cada día que pasa, lo pienso más. El cine es un milagro y hacer una película de tantísimo dinero y que salga bien es un milagro aún más grande. Cuando más dinero te juegas y más cosas tienes que contar, más difícil es. En este caso, esta película me ha llenado mucho en el sentido profesional y artístico, pero, sobre todo a nivel humano por la gente que he conocido y por Antonio Hernández.

-¿Hay alguna anécdota que nos puedas contar?

¿Una anécdota? Los 17 grados bajo cero en los que se rodó la última secuencia, en la que bajo a caballo. Lo rodamos en la Sierra de Urbasa, en Navarra. Cuando subimos, a la seis de la mañana, hacía 17 grados bajo cero. Cuando se rodó la secuencia, no hacía tanto frío, deberían ser 10 bajo cero. Llorabas del frío, los caballos no podían... Para mí, esa es la anécdota de la película, una experiencia que yo nunca había vivido.

-Una curiosidad, cuando interpretas la etapa de cardenal de César, apareces con la típica aureola sin cabello, ¿te raparon o es un postizo de piel?

Si, estoy pelado (risas), de hecho si miras mi corte de pelo ahora verás que tengo una parte más corta. Cuando aparezco en los otros momentos del personaje, tengo puesto un postizo. Lo hicimos así porque las escenas de cardenal eran muchas y me pareció lo mejor, así que estuve un tiempo usando gorra. Además en Italia no me conocía nadie y paseaba tranquilo, aunque pensaran que era un curita del Vaticano (risas).

-Después de participar en esta película, ¿qué idea te queda de los Borgia y de César en particular?

Me quedan las ganas de reivindicarlos. No sólo se trata de promocionar una película, sino también de reivindicar su lugar en la historia y en la historia de España. Creo que muy poca gente sabe que los Borgia eran españoles. Creo que ya va siendo hora que se les coloque en el lugar que merecen en la historia de la humanidad, de la cual los Borgia han estado muy vilipendiados. En esta película, hay un sentido de hacerles justicia: no eran los peores, eran iguales que los que estaban a su lado. La gente que vaya a ver "Los Borgia" que no se espere una película sensacionalista, donde se mete el dedo en el incesto y en la leyenda negra. Precisamente lo que salvamos es que sacamos a relucir el lado humano y lo que significa ese comportamiento.

-¿Qué proyectos tienes en marcha?

Ahora mismo estoy rodando una película en la Ciudad de la Luz. Estoy rodando un protagonista con Jean-Jacques Annaud, un director francés, con títulos como "El nombre de la rosa" y "Siete años en el Tibet". Estaremos hasta el cuatro de diciembre haciendo la película, que se llama "Su Majestad Minor". La acción se desarrolla en una isla del Egeo 1600 años antes de Cristo. Es la Grecia clásica con personajes de la comedia y la tragedia. Una película muy shakesperiana y original, como casi todo lo que hace Annaud. Todos sus trabajos son muy diferentes entre sí, no hay un estilo. Estoy descubriendo a Annaud en una súper producción que va a costar tres veces lo que ha costado los Borgia.