-Esta es tu primera película como director, ¿cómo surgió la historia?

La génesis del proyecto “Vida y Color” nace de un cuento que escribí hace muchos años, un cuento breve, donde contaba mi experiencia de chico de barrio, a finales del Franquismo, en el año 75. Yo era, entre comillas, un patito feo de barrio que no terminaba de encajar en la vida del barrio, no era de la pandilla.

En ese relato, cuento mis vivencias de preadolescente. Ya muchos años después ese cuento se convirtió en el origen de una historia de mayor ambición en la que yo desaparecía del primer plano y entraba de pleno en la ficción. Una historia de iniciación de un muchacho que no se adapta a su barrio. Sus referencias familiares ya no eran suficientes y necesitaba ganarse, con su esfuerzo, la amistad de los chicos del barrio, que dejarán de llamarle por su miserable mote. Es un niño que necesita creer.

-Llevar a cabo este proyecto te ha costado 10 años, ¿por qué tanto tiempo?

Hace unos cinco años escribí un tratamiento de guión de 30 folios que pase a un productor que le gusto y quiso producirlo a cambio de que yo la dirigiera.

El productor entendió que la historia estaba tan próxima a mí como ser humano que era bueno para el proyecto que yo lo dirigiera. Me costo mucho decirme porque estaba muy cómodo en el mundo del periodismo y del guión.

Una vez dije que sí, empezó el proceso de producción. Es muy difícil levantar una película en España. Tres o cuatro años es el tiempo necesario para levantar un proyecto. Ten en cuenta que hay que llamar a muchas puertas, conseguir una financiación, y la colaboración de muchos socios e instituciones. Hay que entusiasmar a mucha gente.

-¿Qué referencias has tenido a la hora de dirigir?

Yo llevo toda la vida viendo cine. Desde el periodismo siempre me he dedicado al cine. Estoy seguro que las películas que me han llegado al corazón están en mi mirada como director de una u otra forma, por activa o por pasiva.

No tenía una referencia clara. Me gustan mucho las películas de iniciación y estilizadas que se acercan a la fábula para alejarse de una mirada estrictamente realista.

-¿Qué es lo que te gustaría que la película proyecte en el público?

Es una película nacida para emocionar a la gente. Espero que la película funcione emocionalmente. Se trata de una invitación para que cada espectador viaje a su infancia, a esos 13 ó 14 años de su vida y se reencuentre de alguna forma con el niño que fue, con su primera crisis de identidad, ver quién fue y quién es ahorra.

-Con esta película estás nominado a los Goya como director novel, ¿te esperabas este reconocimiento?

Me siento muy orgulloso de pertenecer a ese grupo de directores debutantes. Creo que todos ellos son trabajos de gran calidad y trabajos muy distintos que también hablan de la variedad de estilos de hacer las cosas.

El Goya sería una ayuda para la distribución de la película o para estar más semanas en cartel. Pero para mí ya es un premio estar entre los debutantes más destacados del año.

-¿Te gustaría volver a dirigir?

Por supuesto, es el oficio más bonito que una persona pueda imaginar y, sobre todo, si le gusta trabajar en equipo. He disfrutado muchísimo durante todo el proceso de producción, rodaje y posproducción de la película. Espero que esta película me facilité hacer más proyectos.